Gadwoman es un proyecto que inicié con Toñi Herrero en el 2011 para acercar la tecnología a las mujeres. Explicado ahora puede sonar incluso machista, pero en aquel momento parecía tener bastante sentido. Queríamos desmontar el tópico de que la tecnología era cosa de hombres y de que a las mujeres les causaba repelús, y que podíamos crear un página de mujeres para mujeres.

Creamos una web, con aspiraciones de comunidad, que intentaba demostrar por qué la tecnología es parte de la vida para cualquier persona y relacionarlo con las partes más prácticas. No quedarnos en un catálogo de hardware, sino en qué aporta cada aparato o cada aplicación a necesidades concretas de las mujeres profesionales. 

Tuvimos cierto éxito, hicimos algunos artículos muy comentados, llegamos a bastantes visitas y siempre nos pedían más. Hemos hecho colaboraciones estables con nuestra marca con Hogar útil, la web de Karlos Arguiñano, y la revista Hola.

Hablaron de nosotras incluso bien y hasta nos dieron un premio: el accesit a las mejores comunicadoras en tecnología Dona Tic 2016. Dicho así a alguien un accesit le puede sonar a poco, pero si el premio principal se lo lleva Therese Jamaa, directora general de GSMA para la Mobile World Capital, es un auténtico honor. Y así lo recibimos.

Pero creo que el mayor acierto de Gadwoman fue insistir en la relación entre mujeres y tecnología, plantear por qué las chicas no optaban por carreras tecnológicas, por qué cuando la creamos era 'cool' decir que no te interesaba y no querías saber nada de ella. Ahora a nadie se le ocurre una frase así si no quiere ser tachada de lerda y las mujeres comienzan a tomar las facultades técnicas.

El móvil es ya «la habitación propia», y Gadwoman quiere ser la revista de cabecera de ese espacio.

Pero Gadwoman fue también un aprendizaje de cómo desarrollar un proyecto, crear y mantener una web, dominar WordPress, SEO, redes sociales y un plan de contenidos… Con aciertos y errores. Una aventura que todavía nos fascina, aunque lo tengamos aparcado.

Eva Domínguez lo contó muy bien en Microperiodismos II.